Hulk Hogan. El Último Guerrero. Estaca Dugan. El Enterrador. Los Sacamantecas… Crecí viendo cada sábado por la mañana a unos súper hombres que se median el lomo vestidos con taparrabos. La WWF (o pressing catch, como se llamaba en mi época) hizo más por la comunidad gay que el Popper en la “Black&White” de Chueca. Miles de padres sufrieron en silencio porque sus retoños, niños de mi generación, no cayeran fans de las películas de gladiadores, de las saunas o de los baños turcos. Eran otros tiempos. El único gay reconocido era Paco Clavel y, ¿qué padre quiere eso para su hijo?.

Ahora Converse, una marca americana, lanza una campaña publicitaria con una estética inspirada en “Nacho libre”, con el dj de Kanye West, un compositor y cantante de Indie y una cantante australiana. ¿Lógica? Ninguna. ¿Estética? De la hostia.
Es raro, pero por extraño que parezca, no le tengo mucho aprecio a esta marca. Quizás tenga que ver el hecho de que me vestían de pequeño con las Converse patrias, las Victoria, vamos. Aunque eso si, he de darle las gracias por su paso por la NBA. O, ¿por qué pensabas que se llamaban “All Star”? Si chato, las Converse que ahora todo rockero que se precie debe llevar, vistieron en su día los pinreles de los insignes e incomparables Larry Bird o Magic, entre otros.
Lo dicho. Haz que tu rival bese la lona… O tus zapatillas. ¡O lo que te salga del ****! Si están hechas de lo mismo…
Escrito por David Fernández