Estamos en época, o épica si lo preferís, por como se están poniendo las cosas económicamente, de terracear como si no hubiese mañana. El clima acompaña. Estamos en el podio de los países europeos con más bares por habitante. Y somos sin lugar a duda, el país al que más le cuesta volver a casa sin antes haberse mojado el bigote con una cervecita bien fresquita en estos días en los que aprieta con ganas el Sol. Entonces… ¿por qué la última campaña publicitaria de Mahou es tan…? eh.. ¿Indiferente? ¿Insulsa?

Disculpar que aborde este tema, pero uno es cervecero desde su más tierna infancia. De Madrid, castizo aunque mi estilismo diga lo contrario y de Chamberí. Vamos que transpiro chulería por todos los poros. Y más con este calor. Pues a lo que iba, que uno ve las campañas publicitarias de Mahou, cerveza madrileña, las compara con otras de la competencia como pueden ser Cruzcampo o San Miguel y le llega al almax. Al almax que me tengo que tomar por la acidez que me provoca la diferencia de unos a otro.
Si Cruzcampo ha conseguido posicionarse de puta madre como esa birrita de la gente del sur, que ves el anuncio y se te pega hasta el acento andaluz y San Miguel nos ha hecho creer que echándonos por el gaznate su rubia somos ciudadanos de un mundo que es que te duelen los ojos de lo cojonudo que es… Los que bebemos Mahou… ¿qué cojones hacemos en lo que parece donde se rodó “La matanza de Texas” o mejor dicho, de Men in Black I, cuando el “bicho” se mete dentro del cuerpo de Vincent Phillip D’Onofrio. Que pobre hombre, primero le toca ser el recluta Patoso y luego el labriego gañán. Seguro que bebe Mahou.
Un caso aparte son las superproducciones de cervezas americanas. Auténticas maravillas. Obras de arte que dan ganas de lamer la pantalla para ver si rascas alguna gota de lo que anuncian. Pero para hablar nos haría falta mucho más tiempo y creo que se me secaría la garganta. Y eso que estoy escribiendo.
Hace un tiempo, la marca de cerveza Desperados la lió a base de bien en Madrid, “secuestrando” a bloggers y periodistas y ofreciéndoles una experiencia única. Todos mis aplausos para Tango, agencia que organizó todo el tinglao. Quizás las marcas, deberían apostar más por acciones como esta. En vez de dedicarse a anunciar salas de fiestas, festivales y demás actos con los que atraer a los jóvenes. ¿Qué? El otro día estuve en un estudio de mercado sobre una marca de cerveza y fue la opinión del 80% de los que estábamos ahí. No sólo salimos de fiesta. También tenemos otras ambiciones. Y para los que os lo preguntáis no. No nos dieron de beber. Tranquilos, que ya nos quejamos.
Por último decir que no me odien los señores de Mahou, creativos de la campaña incluidos. Adoro su marca. Es mi marca. Y como la señora del detergente, no lo cambio por nada. Es sólo que su producto me tendría que dar ganas de beber y con el actual anuncio, se me quitan.
Escrito por David Fernández