Decía la canción que estaba el señor Don Gato sentadito en su tejado, pero no explicaba que cojones andaba haciendo ahí el minino. Pues ya os lo digo yo, echándole el ojo a toda gatuna que pasaba. Ni voayeur ni leches. Haciéndose el planning del fin de semana.

Y es que, si existe alguna mascota promiscua por excelencia, esa es el gato. Y tú dirás: “Pues mi perro, cada vez que bajo al parque, se la intenta enciscar a todo lo que se mueve. Piernas de abuela incluidas”. Y eso es cierto, ¿pero a que tu perro no se escapa por la ventana para tener un bis a bis con la micifuz del piso de arriba?
Bien es cierto que la ciencia avanza que da gusto, pero hasta que no se encuentren mini condones para felinos (que no me extrañaría que en Japón ya los haya), la mejor opción para mantener a raya la población gatuna es esterilizarlos. Sí, no podrás tener luego un hijo/a de Bola de nieve para cuando éste falte, pero habrás ayudado a que alguna mascota no se muera de frío el próximo invierno o a que acabe bajo las ruedas de un Ford Fiesta.
Que si, que tú quieres tu mascota como los puzzles, con todas las piezas de serie, pero oye cosicas como la ligadura de trompas o la vasectomía animal (reconócelo, esterilización suena a limpieza de instrumental médico) es la mejor opción para evitar no la superpoblación de perros y gatos, sino un método para la prevención del abandono animal. Y además, piensa que te ahorras el tener que estar escuchando a tu gata, que está suelta como gabete, maullar todo el rato.
Escrito por David Fernández