Se dice que un anuncio tiene que ser bueno, atrayente, impactante, directo… Que perdure en la mente del público, vamos. Sinceramente, yo con que seas capaz de decirme el nombre de la marca del primer anuncio de una pausa en Antena 3, me doy por satisfecho. Si lo consigues eres un súper dios, que lo sepas, porque se han dado casos de gente que no sabía ni que programa estaba viendo.

Pero, ¿qué pasa cuando lo que falla es el actor? Si, habéis leído bien. No el guión, ni el producto. Sino el protagonista del anuncio. Véase el caso del abuelo de Corega. Ya sabéis, el más guay del parque. Pues la verdad, yo no sé a que parque irá ese anciano, pero de mi barrio no sale vivo del césped.
Algo similar le ocurrió al pobre chaval del anuncio de Ausonia. El de la “fieshhhhta”. Angelito… Se comenta que ha firmado ya para la segunda parte de “Virgen a los 40”. O a Carmen Machi, que cientos de estreñidos sueñan con encontrársela entre los pasillos del super. Una suerte que te cagas. Ya ves, casi mandan a la mierda su carrera.
Y es que, uno se pregunta dos cosas ¿quién carajo hace los casting? y lo que es más importante… ¿No miran en cámara como queda? Porque a ver, el guión en su momento, puede tener su gracia, pero ¡coño! Despertar instintos homicidas no creo que sea el mejor modo para recordar la marca del producto. Porque eso si, a mi por lo menos se me han quedado grabadas a fuego en la mente.

Habría que tomar de modelo a no sé… por ejemplo, Juan Valdés. Un hombre, currante como el solo, que se tiraba media vida en las montañas colombianas, con la única compañía de su amado borrico. Sodomía y las FARC, con razón nos tiene que caer bien.
De la mujer de rojo de Ausonia mejor no hablamos. Nunca la regla fue tan mal vista. Es que ni la tiña, oye. En los bajos fondos, se dice que sus propias hijas se hicieron un cambio de sexo sólo por no tener el periodo ni una vez más. No se respetan ya ni los lazos de sangre.
Bromas aparte, con este artículo, tan sólo quería romper una lanza a favor de todos aquellos personajes de anuncio televisivo que por desgracia cayeron hechizados por el aliciente de ser famosos. Eternos mártires de la publicidad… el próximo zapping, va por todos vosotros.
Escrito por David Fernández