Fan como soy de pensar idioteces, no es de extrañar que llegara este momento… Es una tarde de Julio, hace calor y un servidor se plantea: ¿Cuántas personas de una agencia de publicidad hacen falta para poner una bombilla?.

El de mantenimiento no cuenta que está modo “hermano díscolo”. Le llamas y nunca aparece. No, en serio. Te lo pregunto. ¿Cuántas dices? Y no vale decir que un creativo, escudándote en eso de que es el que tiene la idea y que esta, se simboliza con una bombilla encendida. Demasiado fácil incluso para la gente de la ESO.
Uno se pone a darle al coco y se imagina al creativo que está hasta las narices de parecer un morlock. O un comido de un after cualquiera. Todo ojos y alérgico a la luz. Se lo comenta a su compi, el community manager y este lo twittea raudo y veloz.
Cuando parece que se ha aprobado la moción, tras realizar el brainstorming pertinente para decidir cómo y cuándo hacerlo, discusiones aparte con el planner, llega el director de arte y te dice que nada de luz artificial, que se trabaja mucho mejor con la luz natural. Y esto lo puedes oír hasta un 20 de enero a las 9 de la noche. Ya me gustaría ver al Cíclope ese de X-Men currando de copy, ya.
Mientras por detrás, puedes ver como la de cuentas, te baja el aire acondicionado, porque dice que tiene frío. Angelito… como sólo estamos a 40 grados a la sombra. Porque, ¿para qué se va a poner una rebequita calada cuando es la única que tiene frío? Comentar que el resto preferiría estar follando bajo un plástico. Se estaría mucho más fresquito. Hacedme caso.
Menos mal que siempre aparece el director creativo, que es como ese padre de familia, que no deja que le toquen el termostato y lo vuelve a dejar como estaba. Hasta que la de cuentas lo vuelva a cambiar. Luego el director se vuelve a pispar y así… El eterno ciclo del aire acondicionado de toda oficina. Te suena, ¿verdad?
Por lo que, después de pasar por tantos puestos de trabajo (como tantos otros faltan) de una agencia de publicidad, te paras a pensar y dices… Joder, si es que con la pastaza que se mueve en este mundo, ¿cómo no lo había pensado antes? Si estaba claro. Por muy McCann o Saatchi & Saatchi que seas, sólo hay una persona predestinada a realizar semejante tarea. Y esa persona empieza por b y acaba por ecario.
Escrito por David Fernández